Anoche me sentía feliz: siendo las 9 de la noche ya estaba en piyama, bañada, y con toda la casa limpia. Había terminado de limpiarla media hora antes, y todo olía a lavanda (en realidad olía a lo que para el señor del producto de limpieza es el aroma a lavanda). Consecuencia de una vejez prematura que no me permite pasar la aspiradora de un tirón en todo el departamento, me dolía la cintura como nunca. Poco me importaba: planeaba prepararme una rica sopa con fideitos, meterme en la cama y mirar cosas en la televisión que jamás confesaría que miré.
Pero, mientras hervía el caldo, intenté abrir, en vano, el frasco de fideitos municiones. Hice fuerza varias veces, agarré un trapo e hice fuerza con él, pero nada. El caldo se me evaporaba y el frasco seguía sin abrirse. Así que decidí, cuchilla en mano, hacer palanca y abrir de una puta vez el frasco de los fideitos. Y lo hice, y funcionó. Y tan bien funcionó, que el frasco se abrió de golpe y salieron volando por el aire millones de fideitos, que fueron cayendo como gotas de lluvia sobre mi piso recién limpio.
Resignada, junté todo, cené, y me dormí.
Pero, mientras hervía el caldo, intenté abrir, en vano, el frasco de fideitos municiones. Hice fuerza varias veces, agarré un trapo e hice fuerza con él, pero nada. El caldo se me evaporaba y el frasco seguía sin abrirse. Así que decidí, cuchilla en mano, hacer palanca y abrir de una puta vez el frasco de los fideitos. Y lo hice, y funcionó. Y tan bien funcionó, que el frasco se abrió de golpe y salieron volando por el aire millones de fideitos, que fueron cayendo como gotas de lluvia sobre mi piso recién limpio.
Resignada, junté todo, cené, y me dormí.
Hoy a la mañana me desperté y recordé mi sueño. mas. Anoche soñé que me levantaba de la cama e iba a la cocina. Y cuando entraba en la cocina, había cucarachas gigantes. Pero gigantes como humanos, que salían caminando del costado de la cocina comiéndose los fideitos municiones que se me habían caído la noche anterior. Eso no es todo. Cuando me disponía a luchar contra una de las cucarachas, la miraba a los ojos, y me enamoraba.
No tuvimos sexo porque estábamos llegando tarde al cine.
No tuvimos sexo porque estábamos llegando tarde al cine.


