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domingo, 4 de octubre de 2009

Chicos, un favor

Si alguno sabe quién fue el reverendo hijo de puta al que se le ocurrieron las publicidades de un conocido festival de música, esas que son del estilo "El paso del leproso que a cada salto se va desmembrando un poco más ya es furor en Lugano I y II", por favor avísenme. Tengo algunas cuentas que arreglar con ese sujeto, y todas involucran volarle los sesos con un calibre 38.

Se agradece la difusión.

jueves, 12 de junio de 2008

La publicidad me mata

La publicidad reza: “Sentite diferente”. La foto junto a la leyenda me da escalofríos: Un grupete de chicos todos lindos, todos musculosos, todos en zapatillas, jeans y remera blanca. En el medio, un auto.

Para mi que se confundieron. No podés pedirme que me sienta diferente cuando me mostrás a toda la gente igual. En algo te equivocaste. ¿O le estarías hablando al auto? ¿El auto es quien debe sentirse diferente? Entonces es una obviedad: el auto ya es diferente. Es auto, no persona. Si lo pusieras en medio de muchos autos, pues entonces sí, tal vez podría sentirse diferente. Pero igualmente, ¿diferente a quién? ¿Cuál es tu parámetro?

Querida publicidad, desde el vamos todos somos diferentes. Por suerte, todos somos únicos e irrepetibles. No es necesario que vengas vos, con tus machos de colección a decirme que tengo que sentirme diferente.

Si a esta altura de la vida alguien tiene que venir a decirnos que tenemos que sentirnos diferentes, y encima quien viene a decirnos eso es precisamente el medio que se encarga de vendernos a todos lo mismo y de generarnos necesidades absurdas para que sigamos consumiendo todos lo mismo como si fueramos UNO solo… no se, me da un poco de miedo.

domingo, 1 de junio de 2008

¿Era necesario?

No solo tenemos que tolerar su existencia y sus programas horribles, sino que ahora se le dio por empapelar la ciudad con su horrible rostro.

Hace algunos días iba en colectivo, con el solcito mañanero en la cara, desayunada y contenta, hasta que ¡Patapúfete!, me cruzo con la nueva publicidad de una conocida radio en la que aparece el tan sobreestimado Alejandro Fantino. ¿Qué pasó en el medio?

El día de la producción fotográfica, el Ale se levantó con unas ganas terribles de convertirse en leyenda viviente. Agarró y decidió que lo mejor era disfrazarse de gángster americano. Y así fue. Las pruebas de su locura están a la vista de todos, en forma de gigantografía, en cada esquina porteña, en cada semáforo. Como si no fuera suficiente con las minas en bolas que dan a una ganas de pegarse un tiro en la sien, ahora aparece Fantino disfrazado de dealer de Harlem. ¿Era necesario?.

Tiene una camiseta blanca escote en V y unos collares (varios), largos, tipo cadena, un blazer como los del colegio, y un sombrero. ¡Un sombrero!. Cuando mi concubino se pone el sombrero yo río hasta el hartazgo. Y a él le encanta ser medio ridículo. ¡Pero el Ale lo hizo pensando que se iba a ganar más minitas! (o chaboncitos, en realidad).

El del Ale es un problema grave, merece que un buen doctor le recete una gran dosis de algo que lo baje de esa nube de pedos. ¿O será que quiere parecerse a Alan Faena? ¿El Ale no tiene amigos que se rían de sus estupideces? ¿Alguien, algún ser que le traiga algo de cordura? ¿Alquien que le diga "esto sí, esto no, eso no, tampoco, menos, no seas ridículo, mejor internate"?

¡Y aparte el gesto! Le dijeron poné cara de interesante y a él le salió un gesto de “Vení, mamita, papito, vení que te como toda/o”. Me imagino al fotógrafo resistiendo la carcajada que produce ver al Ale disfrazado de magnate colombiano poniendo cara de malo. Me imagino al diseñador armando la gigantografía, eligiendo la peor de todas las fotos. Me imagino al Ale mirando orgulloso esa pieza deforme que resultó de sus delirios de grandeza. Me lo imagino y no decido si matarme o matarlo.

Que alguien haga algo, no puede ser que el Ale siga ahí, castigándonos con su cara deforme, con su disfraz trucho, con sus palabras sin sentido. Que alguien traiga la cordura al cerebro del Ale.

Por favor.

Al margen, el programa se titula "Música con pelotas". Dios mio.