domingo, 1 de junio de 2008

¿Era necesario?

No solo tenemos que tolerar su existencia y sus programas horribles, sino que ahora se le dio por empapelar la ciudad con su horrible rostro.

Hace algunos días iba en colectivo, con el solcito mañanero en la cara, desayunada y contenta, hasta que ¡Patapúfete!, me cruzo con la nueva publicidad de una conocida radio en la que aparece el tan sobreestimado Alejandro Fantino. ¿Qué pasó en el medio?

El día de la producción fotográfica, el Ale se levantó con unas ganas terribles de convertirse en leyenda viviente. Agarró y decidió que lo mejor era disfrazarse de gángster americano. Y así fue. Las pruebas de su locura están a la vista de todos, en forma de gigantografía, en cada esquina porteña, en cada semáforo. Como si no fuera suficiente con las minas en bolas que dan a una ganas de pegarse un tiro en la sien, ahora aparece Fantino disfrazado de dealer de Harlem. ¿Era necesario?.

Tiene una camiseta blanca escote en V y unos collares (varios), largos, tipo cadena, un blazer como los del colegio, y un sombrero. ¡Un sombrero!. Cuando mi concubino se pone el sombrero yo río hasta el hartazgo. Y a él le encanta ser medio ridículo. ¡Pero el Ale lo hizo pensando que se iba a ganar más minitas! (o chaboncitos, en realidad).

El del Ale es un problema grave, merece que un buen doctor le recete una gran dosis de algo que lo baje de esa nube de pedos. ¿O será que quiere parecerse a Alan Faena? ¿El Ale no tiene amigos que se rían de sus estupideces? ¿Alguien, algún ser que le traiga algo de cordura? ¿Alquien que le diga "esto sí, esto no, eso no, tampoco, menos, no seas ridículo, mejor internate"?

¡Y aparte el gesto! Le dijeron poné cara de interesante y a él le salió un gesto de “Vení, mamita, papito, vení que te como toda/o”. Me imagino al fotógrafo resistiendo la carcajada que produce ver al Ale disfrazado de magnate colombiano poniendo cara de malo. Me imagino al diseñador armando la gigantografía, eligiendo la peor de todas las fotos. Me imagino al Ale mirando orgulloso esa pieza deforme que resultó de sus delirios de grandeza. Me lo imagino y no decido si matarme o matarlo.

Que alguien haga algo, no puede ser que el Ale siga ahí, castigándonos con su cara deforme, con su disfraz trucho, con sus palabras sin sentido. Que alguien traiga la cordura al cerebro del Ale.

Por favor.

Al margen, el programa se titula "Música con pelotas". Dios mio.

3 comentarios:

Andres Nomaksteinsky dijo...

Fantino es un tipo que detesto. No se como llegó de comentarista de futbol a lo que sea que es soy, pero no se lo merece. Es un tipo que no sabe nada. Quizas pueda hablar de futbol, y punto.

M. (Una Ramera) dijo...

Andres: yo no sé nada de fútbol. Tal vez el tipo es una eminencia del periodismo deportivo (aunque no lo creo). Lo que realmente me molesta es su pose seductora que no sé a quién carajo puede seducir. Verlo en publicidades vendiendo anteojos me revuelve el estómago.
Besos

Ada.. dijo...

jaja! viene a ser un fenómeno que desconozco, que a mi aquí a españa no me ha llegado, no sé si no se conoce, aunque yo de fútbol tampoco... en muchos aspectos me gusta mantenerme "felizmente desiformada"... pero ay! como me he reido!
un saludo m.
creo que me he leido casi todo tu blog de una sentada!
te pego en mi lista de blogs!