Siempre sostuve que el gremio docente había dejado de evolucionar cuando encontró las dos frases que expresarían mejor que nada su poder frente al alumnado:
• Gomez, a la dirección.
• Gomez, cuente de qué se ríe asi nos reímos todos, por favor.
Con esas dos frases el mundo entero de docentes había marcado territorio, plantado la bandera de la victoria, y dejado de innovar. Quiero decir: desde que tengo memoria existen esas dos frases, y nunca han sido renovadas. No hay docente que no las haya dicho, ni alumno que no las haya escuchado. Siempre me mofé de este carácter estancado que habían adquirido los docentes, e incluso me burlé de mi misma el día que me encontré diciéndole a un alumno: “Thomas, What´s so funny? Why don´t you share it with the rest of us so we can all laugh with you?”.
Aun asi, mi condición de eterna alumna, me permitió plantarme siempre del lado de los estudiantes, reivindicando siempre nuestro caracter innovador y permanente evolución a la hora del chiste escolar, o del comentario en clase. Nuestra picardía nunca nos jugó una mala pasada. Siempre pudimos estar un paso más allá de los docentes.
Sin embargo, y aquí me pongo seria de la indignación, el jueves pasado asistí a un espectáculo deprimente, del cual pude sacar la siguiente conclusión: los alumnos somos tan pelotudos y estancados como los docentes. No puedo defendernos mas, ni puedo reirnos de nuestros chistes, porque así como los docentes nos mandan a la dirección, nosotros seguimos haciendo y diciendo las mismas gansadas desde que estoy en cuarto grado. Y lo peor de todo, lo mas triste, lo que mas rabia me da, es que no lo hacemos por pícaros. Lo hacemos por estúpidos.
Estaba por empezar un parcial, y cuatro manos se levantan, ansiosas, con dudas en las puntas de la lengua. Entonces, escucho, y mi mueca de asombro crece con cada palabra:
1. Profe, ¿Las preguntas hay que contestarlas en el orden que vienen en el papel?
2. Profe, ¿Se puede usar hoja cuadriculada?
3. Profe, ¿Se puede tachar?
4. Seño, ¿Puedo hacer el parcial en lápiz y después pasarlo a tinta?
• Gomez, a la dirección.
• Gomez, cuente de qué se ríe asi nos reímos todos, por favor.
Con esas dos frases el mundo entero de docentes había marcado territorio, plantado la bandera de la victoria, y dejado de innovar. Quiero decir: desde que tengo memoria existen esas dos frases, y nunca han sido renovadas. No hay docente que no las haya dicho, ni alumno que no las haya escuchado. Siempre me mofé de este carácter estancado que habían adquirido los docentes, e incluso me burlé de mi misma el día que me encontré diciéndole a un alumno: “Thomas, What´s so funny? Why don´t you share it with the rest of us so we can all laugh with you?”.
Aun asi, mi condición de eterna alumna, me permitió plantarme siempre del lado de los estudiantes, reivindicando siempre nuestro caracter innovador y permanente evolución a la hora del chiste escolar, o del comentario en clase. Nuestra picardía nunca nos jugó una mala pasada. Siempre pudimos estar un paso más allá de los docentes.
Sin embargo, y aquí me pongo seria de la indignación, el jueves pasado asistí a un espectáculo deprimente, del cual pude sacar la siguiente conclusión: los alumnos somos tan pelotudos y estancados como los docentes. No puedo defendernos mas, ni puedo reirnos de nuestros chistes, porque así como los docentes nos mandan a la dirección, nosotros seguimos haciendo y diciendo las mismas gansadas desde que estoy en cuarto grado. Y lo peor de todo, lo mas triste, lo que mas rabia me da, es que no lo hacemos por pícaros. Lo hacemos por estúpidos.
Estaba por empezar un parcial, y cuatro manos se levantan, ansiosas, con dudas en las puntas de la lengua. Entonces, escucho, y mi mueca de asombro crece con cada palabra:
1. Profe, ¿Las preguntas hay que contestarlas en el orden que vienen en el papel?
2. Profe, ¿Se puede usar hoja cuadriculada?
3. Profe, ¿Se puede tachar?
4. Seño, ¿Puedo hacer el parcial en lápiz y después pasarlo a tinta?
Pongámonos las pilas alumnos. Volvamos al sendero de la evolución y dejemos de preguntar siempre las mismas taradeces. Dale, no debe ser tan difícil.


