viernes, 11 de septiembre de 2009

En estado de ebriedad

Estar ebria un viernes a las 15:38 puede significar, de buenas a primeras, que sos una alcohólica sin remedio y que te vas a morir sola, rodeada de gatos, con un vaso de whisky roto en la cabeza.

O también puede significar que tu jefa te vio medio bajón, y decidió invitarte a un asado para levantarte el ánimo y festejarte el cumpleaños atrasado. Y que para hacerte reír, te dijo, sin anestesia y alzando una copa de vino: "El problema es que los hombres son una especie independiente. Están ahí, en el límite, un pasito mas y ya son del bando de los monos". Y que vos, a pesar de todo, a pesar de no haber creído en esas palabras, a pesar de estar bajón y sentir que estás vieja y te vas a morir sola con un vaso de vidrio roto en la cabeza, igual te hayas cagado de la risa.

En fin, mientras volvía a la oficina, se me vino a la cabeza Xuxa. Cuando era chica Xuxa era topísima, tenía su show en el canal de las pelotas, y al final de cada programa miraba a cámara y saludaba a la gente que la miraba del otro lado de la pantalla. Y yo, que era rubia (con eso intento justificar todas las estupideces que hacía de pequeña), la miraba y pensaba "La puta che, ésta mina me está hablando a mi". Y algunas veces, lo confieso, hasta lloré de la emoción.



Guarda con los indios del video, por favor. No tienen desperdicio. La poca garra y entusiasmo que le pusieron al tema musical no tiene precedentes. Y atenti, especialmente, al festivo trencito humano que se forma sobre el final.

Buen fin de semana.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Un momento difícil

Ayer mi jefa me pasó el primer armado de la última película que hicimos en la productora, y que ella dirigió. Se supone que es una comedia. Se supone que en una comedia hay chistes. Se supone que ante esos chistes, uno ríe.

Bueno. No encontré chistes. No me reí ni una vez.

Recién llama mi jefa.

Jefa: ¿Pudiste ver la película?
M: Sí, claro.
Jefa: ¿Y qué te pareció?
M: ...
Jefa: Dejá dejá. No me adelantes nada. Voy para allá y me contás en persona.


Me quiero morir.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿A mi me pedís consejos?

En un intento irrefrenable por conquistar el corazón masculino, las mujeres impostamos una perfección completamente falsa en una primera cita. Nos empeñamos en parecer lindas, divertidas, interesantes, inteligentes, sexys, sagaces, y un sinfín de características que, suponemos, calarán hondo en el corazón del macho.

Sin embargo, al segundo o tercer vaso de cerveza, salen a flote todas las imperfecciones que nos caracterizan, y nos lanzamos de cabeza a un abismo del que nunca podremos retornar.

Prueba de lo que digo es el mail que me llega ayer por la tarde.

De: amiga@metílapata.com
Para: ramera@mevoyamorirsola.com
Asunto: Mi cita de anoche

Oíme una cosa. Viste que te conté que la cita de anoche estuvo muy bien. Estuve pensando un poco, y creo que la cagué. Mal.
Le dije que era medio puto. Pero te juro que no fue a propósito, lo que pasa es que me dijo que usaba no sé cuántas cremas para la cara, y me dio cosa, porque yo ni siquiera me pongo crema para los granos. Y se lo dije. Le dije: "Pero pá, vos usás mas cremas que las que yo usé en toda mi vida". Le dije "pá" boluda, me debe odiar. Le dije "pá" y le dije "medio puto". Creo que quedé medio machona.
En vez de decirle que había puesto la membrana de mi casa debería haberle dicho que hacía quilting. O algo así, no sé, alguna pelotudez mas femenina que el soplete y la brea. Además, cuando volvíamos pasamos por la parrilla de la vuelta de mi casa. Y yo estaba medio en pedo. La parrilla vos la conocés, es cutre mal. Boluda, en vez de hacerme la fina y señalar el barcito que hay enfrente que es todo canchero y lleno de velas, le dije: "No sabé lo sánguche de vacío que se comen acá".
Me hundí. Le dije, no sé hablando de quién, que le había hecho un "petiso". ¿A vos te parece que yo me haya atrevido a mencionar la palabra "petiso" delante de alguien que no sos vos? Estoy al horno.

De: ramera@mevoyamorirsola.com
Para: amiga@metílapata.com
Asunto: Mi cita de anoche

Bueno mami, pero tenías razón: ¡en esa parrilla se comen unos sánguches de puta madre!

martes, 8 de septiembre de 2009

Peña

Yo caminaba por el pasillo, hacia la salida de la facultad. Iba caminando rapidito porque necesitaba llegar a mi casa después de doce horas de actividad. Caminaba rapidito y pensaba qué carajo iba a comer. Pensaba, además, en el rol fundamental de la percepción en el problema artístico (no es que yo piense esas cosas usualmente, pero venía de escuchar cuatro horas de perorata sobre el tema). Caminaba, y me abrochaba la campera porque suponía que afuera hacía frío.

Y mientras sucedía todo eso, escuchaba unos ruidos extraños. Un sinfín de sonidos agudos que no iban ni para atrás ni para adelante. No eran la práctica de una escala menor ni una melodía medianamente conocida. Parecía una flauta, pero era imposible. Parecía una quena, pero no había forma.

Y sin embargo, cuando menos lo esperaba, doblo en la esquinita, y los encuentro: adentro de la facultad, impunes como un demente que se baja los pantalones en la calle, un dúo de músicos. Vestidos con ponchos, las chuzas roídas, collares de cuero, sentados en unos banquitos de madera bajitos. Tocaban unos "folklores".

Perpetraban una peña improvisada. Faltaban las cazuelas de locro y estábamos hechos.


No hay cosa que me deprima mas que una peña.
Puán es demasiado para una Ramera.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Son ocho los monos



Y se juntaron para hacer un blog colectivo: Men in Blog

Pasen y vean, no se van a arrepentir.

Si se preguntan de qué va la cosa, no se preocupen, ya me encargué de averiguar:

Viejex:
Sencillamente somos 8 tipos tratando de hacer humor.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Officially old

Bailo.
Bailo "Violeta", "Mayonesa", "Te quiero tanto".
Pero en un momento me quedo quieta.

Johi, Conz, amiga (al unísono): ¡Bailá boluda!
M: No, no conozco el tema. No puedo bailar un tema que no sé.
Johi, Conz, amiga (al unísono): ¿¿Cómo no lo conocés??
M: No, debe ser nuevo.

Chico de otro grupo mira.
Yo lo miro.
Chico se da vuelta.

Chico (a sus amigos): No puede ser que no lo conozca.

Vuelvo a mirarlo.

Chico (a sus amigos): ¡Si este tema salió como hace dos años!

Agarro mi campera.
Me pongo la bufanda.
Salgo a la calle.

En casa me esperan un té de boldo, el piyama y la cama calentita.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Ka-Boom

Se supone que los viernes son días que están buenos. Se supone que empieza el fin de semana, que uno va a descansar, o se va a emborrachar, o drogarse, va a salir, comer porquerías, ver gente, y pavadas por el estilo. Y se supone que los viernes son como el preámbulo a todas esas actividades, la puesta en marcha de lo que será el maravilloso fin de semana.

Y digo "se supone" porque mi viernes es una mierda, porque hace tres días que trabajo hasta las once de la noche, y como una pizza añejada que tengo en la heladera. Porque hace cuatro días que no puedo sentarme a leer mas de media hora porque me quedo dormida, y cuando me echo a dormir me despierto doscientas veces. No puedo ver una película porque me arden los ojos al leer los subtítulos. Y se supone que hoy, viernes, yo esté contenta porque empieza el fin de semana, aun sabiendo que de nuevo tengo que trabajar hasta las once de la noche, que tengo la casa patas para arriba desde hace tres semanas porque "estoy pintando", que mañana me van a retar porque no escribí nada, y que a la noche tengo el "festejo" de mi cumpleaños.

Pero si yo pensaba que todo eso podría ser letal, si pensaba que no había algo más allá de estas desgracias, si se me había pasado por la cabeza que este viernes no podía ser peor, estaba erradísima. Recién me ocurre lo siguiente con una compañera del colegio con la que no hablo hace, fácil, un añito:

L: ¡Feliz cumple atrasado linda! ¿Cómo andás?
M: ¡Gracias! Bien, todo bien, tirando. (sí, puse "tirando", mátenme)
L: Qué bueno, me alegro mucho. ¿27 no? (bomba 1)
M: ¡No! 26 nomás...
L: Jajaja ¡Perdón! ¡Ya estás más cerca de los 30! (bomba 2)
M: ¡Me estás matando!
L: No no. ¡Perdón! ¿Y cómo anda el señor que vive con vos? (bomba 3)
M: Eh... me separé...
L: Uh, negra, todo mal.
M: ¿Y vos? ¿Cómo andás? (yo sé que está mal, pero en este momento quería que me contara alguna desgracia)
L: Yo muy bien... adiviná dónde estoy...
M: No, no sé. (en este punto carente de paciencia)
L: En GRECIA (bomba 4, final, se acabó el mundo, no esperen nada mas de mi, hasta aquí llegué, mi vida apesta, no me olviden, siempre los amaré)

(andá a la concha de tu madre)