miércoles, 2 de junio de 2010

Consejo

No se podía respirar.

Me corrijo: se podía respirar el aire caliente que salía de la nariz del de al lado. O que salía de las axilas húmedas o el aliento de una boca empastada.
En el colectivo estábamos apretados, transpirados, nerviosos. Con calor. No podíamos movernos ni medio centímetro. Un movimiento en falso podría haber provocado una caída generalizada. El resultado hubiera sido una montaña de cuerpos, todos enredados. Algo desagradable. No entraba nadie mas. Nada ni nadie. Estábamos casi encastrados los unos con los otros. Yo estaba al lado del conductor.

Cuando llegó a la parada, que coincidió con un semáforo en rojo, el colectivero no abrió la puerta: no había manera de abrirla. Le gritaron, los que estaban abajo. Lo putearon. Le dijeron barbaridades sobre la puta que lo parió, la concha de su hermana, la pija corta y su homosexualidad reprimida. El colectivero les contestó "¿no ven que no puedo abrir?". Cuando estaba por arrancar, una chica corrió delante del colectivo. Se paró al lado de la ventanilla del señor. Y golpeó la ventanilla una, dos, tres veces. Y le gritó, con voz histérica, aguda y punzante: "Te voy a denunciar, hijo de puta, ya vas a ver, tomé tu número, ya vas a ver hijo de puta". Y él, dotado de una calma envidiable la miró, y le dijo, sonriente: "¿Pero por qué no te buscás un novio linda? Uno que tenga plata buscate, uno con auto". Y la chica se alejó, sin contestar nada, y nosotros arrancamos.

Yo me reí.

jueves, 20 de mayo de 2010

La perfecta boludita

La perfecta boludita que esperaba conmigo el colectivo en la cuadra del Hospital Naval, se había atragantado con las seis temporadas de Sex and the City y había confundido Almagro con Nueva York, Parque Centenario con Central Park. La perfecta boludita caminaba con tus taquitos de un lado a otro, tac tac tac tac tac, y yo, que llegaba tarde al trabajo, juntaba ira, odio, contra ella, su perfección, sus taquitos inmaculados y su cabellera rubia platinada salida de una publicidad de shampoo. La vi alejarse, el colectivo no venía, y la vi regresar, un vasito de café caliente en sus manos, mis ganas de decirle "guarda que se te puede caer" mientras la tackleaba, y el colectivo que venía. Alcé la mano, subí, saqué boleto, subió detrás mio la perfecta boludita, hizo malabares con sus taquitos inmaculados y su cafecito caliente, arrancó el colectivo, la perfecta boludita estaba a punto de apoyar su culo en el asiento, cuando ¡zas!, el bondi frenó, la perfecta boludita se vino para delante, y todo el café cayó sobre su camisita blanca. Tuve ganas de decirle "Tomá, boluda", pero solamente sonreí. Tampoco era para que se me notara tanto lo hija de puta.

lunes, 26 de abril de 2010

Embarazo

Cuando la chica se paró al lado mio dudé. Mi mirada estaba a la altura de su panza y dudé. Miré su cara y volví a dudar: noté un aire angelical que sólo veo en las mujeres embarazadas. Empezó a acariciar su incipiente pancita y ahí dejé de dudar: era una embarazada. Me levanté, traté de abrirme paso entre brazos con olor a chivo y le dije, amable: "Sentate". La chica torció la cabeza, abrió los ojos y me dijo: "¿Por?". "¿No estás embarazada?" dije tímida, señalando su incipiente pancita y temiendo la peor respuesta del mundo. "¿Por qué pensás que estoy embarazada?" preguntó ella, y yo quise eyectarme del colectivo o despertarme de una buena vez de esa horrible pesadilla. "Porque te estabas acariciando la panza" le dije, porque preferí pasar por amable y dulce y no por hija de puta diciéndole "por esa panza que tenés". Ella me miró, y mientras se sentaba, me dijo: "No, no estoy embarazada. Tengo panza porque estoy hinchada. Comí ravioles al mediodía, y me acariciaba la panza porque estaba recordando lo rico que estaban".

viernes, 16 de abril de 2010

No tolero a la gente que no entiende que su hijo/ mascota, no es ni mi hijo, ni mi mascota.

miércoles, 7 de abril de 2010

Molestia

La señora rubia platinada se subió al colectivo, sacó boleto, se acercó a uno de los primeros asientos, le tocó el hombro al chico, y cuando vio que el chico se sacó los auriculares, le dijo: "¿Te molesto con el asiento?".

Y el chico, tranquilo, como si nada, respondió: "Sí, me molesta". Y volvió a ponerse los auriculares.

viernes, 26 de marzo de 2010

"Me parece que te fuiste al carajo", le dije cuando me contó

La obesa y reciente ex novia de mi amigo Lucas, que tenía cientos de defectos (el que resaltaba por sobre todos era una conchudez galopante y un gusto demente por la manipulación de mi amigo Lucas), no entendía y decía "no puede ser que no me quieras, vos tenés que quererme" y Lucas repetía, cada vez mas impaciente y expeditivo "perdoname, pero el amor es asi, no tengo mas ganas de estar con vos. No sos vos, soy yo". Ella le lloraba en persona, por teléfono y vía ordenador. Hasta que por este último medio, a través de una impersonal y fría ventanita de chat, mi amigo Lucas, cansado de explicarme a su reciente y obesa ex novia por qué había dejado de ser novia para ser ex novia, terminó por decirle: "¿Sabés lo que pasa? Quiero estar con alguien que pueda llevar a pasear a la plaza, a caballito. Y bueno, con vos es imposible".

viernes, 12 de marzo de 2010

De por qué tengo que aprender a callarme la boca

Estaba en mi oficina, tratando (en vano) de editar una escena. Lo que no me lo permitía era la música espantosa que provenía de la sala de al lado. Me levanté de la silla, entré sin golpear a la isla de edición, y le dije a mi compañero de trabajo: "¿Pero de dónde sacaste esa música tan pero tan pero tan horrible y pedorra?". Y antes de que él llegara a abrir la boca para responderme, la clienta que estaba con él me miró, furiosa, y respondió: "Es la música de mi página web".