sábado, 22 de agosto de 2009
Fraudulenta
viernes, 21 de agosto de 2009
Disposición
Jefa: ¿Querés mate? ¿Café? ¿Una gaseosa? ¿Algo? ¿Facturas?
Técnico: No no. Quiero algo bien específico y sé que vas a poder ayudarme.
Jefa: Decime.
Técnico: Bueno, fijate que...
Jefa: Pará, ¿me tengo que bañar?
miércoles, 19 de agosto de 2009
La televisión del tercer mundo
De todos los momentos que me toca vivir en soledad, la hora de la cena es la peor. Sin embargo, he aprendido a combatir ese momento horroroso, concentrándome en gente que está mucho peor que yo. Por eso, a la hora de la cena, y aunque me avergüence decirlo, yo miro el grandioso programa de Julián Weich.
Mi cena no dura mas de quince minutos, que espero ansiosa, frotándome las manos, pensando de antemano las barbaridades que le voy a gritar al aparato (aparato televisor, no Julián, aunque pensándolo bien, qué mas aparatoso que el impresentable ese) y me siento sobre unos almohadones, llevo la bandeja con comida, hablo con la boca llena, mientras le grito a la hermana de Wanda Nara que la voy a matar porque no es justo que sea tan linda, y le digo a Tuqui “qué bajo caíste hijo de puta” y me pregunto por qué hay que festejar tanto que alguien gane 100 pé, cuando hoy día con ese dinero no te comprás ni dos kilos de carne.
martes, 18 de agosto de 2009
Mis cinco minutos de fama
martes, 11 de agosto de 2009
No me copa en absoluto
- La gente que se jacta de no haber visto nunca la televisión.
- La gente que se autoproclama "intelectual".
- La gente que abraza en demasía.
- La gente que pronuncia excesivamente bien una palabra en idioma extranjero (en especial si es français) cuando viene hablando en porteño de Caballito.
viernes, 7 de agosto de 2009
Macanuda
Y como si eso no hubiera sido nada. O como si no hubiera notado que mi rostro gritaba "Callate que me suicido", agrega: "Además, ahora que vivís sola, NUNCA más en tu vida vas a querer convivir con alguien".
Macanuda che. Estuve a un segundo de tirarme de palomita por la ventanilla.
lunes, 3 de agosto de 2009
Mi hijo, el mimo
Por las dudas, ya tenemos ensayados todos los gestos que le haríamos para decirle que, de una patada en el orto, antes de ser mimo, lo vamos a mandar al infierno.



