viernes, 20 de febrero de 2009

Pausa

A mitad de camino entre mi casa y el trabajo, el colectivero frenó la unidad a mitad de cuadra (donde no había ninguna parada), se bajó tranquilamente mientras se arreglaba las mechas laragas que llevaba con orgullo sobrenatural, se puso unos lentes negros y entró a un local de quiniela.

Demoró diez minutos antes de volver a subirse a la unidad y seguir el recorrido.

Nadie dijo nada.

jueves, 19 de febrero de 2009

El Hacker I

Sábado, 17 hs. Me conecto al MSN. Salta el muñequito infame reclamando atención. Atención quiere, atención le doy.

A dice: ¿Pero vos viste cómo le quedaron?
M dice: ¿Qué cosa?
A dice: Las tetas a R.
M dice: ¿Dónde dónde? Decime dónde las veo.
A dice: En su perfil. Parece una vedette. Un asco.
M dice: Bueno, hola perra. ¿Cómo andas?
A dice: Me parece que estás confundida.
M dice: Te estoy saludando boluda.
A dice: ¿Con quién querés hablar?
M dice: ¿Qué te pasa pelotuda? ¿Estás borracha? ¡Con A quiero hablar!
A dice: ¿Quién sos? ¿Por qué me saludás?
M dice: Porque acabo de entrar A, no seas tonta. Por favor.
A dice: ¡Pero si hace media hora que estamos hablando!
M dice: ¿¿Qué??

Continuará...

miércoles, 18 de febrero de 2009

Atravesados

Che, ¿vieron que todavía hay tarados que se estancan en la puerta del colectivo apenas suben y se quedan ahí lo mas panchos leyéndose un librito o escuchando música pedorra en el mp3?

¿No les dan ganas de bajarlos de una patada para que entiendan que no hay que quedarse parado como estatua al lado de la puerta?

A mi sí.



Notal al margen: Hoy es el cumpleaños de Mariano de Es lo que hay y El ojo blindado. Salúdenlo que se va a poner chocho. Está de vacaciones, así que no esperen respuesta. Cómprenle regalos, piensen en él y hablen sobre él todo el día. Porque es acuariano, y para un acuariano, el mejor regalo del mundo es qaue lo hagan sentir el centro del universo. ¡Feliz cumple Mariano!

lunes, 16 de febrero de 2009

Zapping I

Lo peligroso de ver televisión es que repente podés cruzarte con Mariano Martinez tratando de hacer de campesino.

Uf, no doy más

Yo, ante la duda, siempre estoy cansada.

Cuando era chica, mi profesora de natación me había bautizado "Señorita Fatiga". Siempre me quejaba si había que nadar un largo más, protestaba porque no se podía parar a descansar, o no me quedaba después de hora jugando al water polo porque "no podía mas".

A medida que fui creciendo el cansancio crónico también lo hizo. Es muy posible, de hecho, que ante cualquier pregunta, yo siempre empiece respondiendo "no doy más".

A veces trato de disimularlo, y la juego por un rato de persona activa. Lo cierto es que el papel de mujer incansable no va conmigo. Aunque haya dormido nueve o diez horas yo siempre voy a necesitar una siesta después del almuerzo. Aun después de haber dormido hasta las cuatro de la tarde después de una noche de juerga, siempre voy a sentir que me faltó un poquito mas.

Cada vez que el señor que vive conmigo reclama alimento yo le digo que estoy cansada, aunque me haya levantado a las once y en el trabajo no haya hecho nada. Por las noches, cuando mi madre llama para ver cómo fue mi día, siempre termino la conversación diciendo exactamente lo mismo: "me voy a dar una ducha y a la cama porque no puedo mas". Cuando una amiga me llama para salir en medio de la semana directamente le corto porque no puedo creer que quiera atreverse a quitarme una noche de sueño un día miércoles. Cuando iba a la facultad, sentía que había estudiado mil horas y que merecía un descanso. Lo cierto es que decía esto cada vez que agarraba los apuntes, y por eso nunca leía nada.

A veces siento que está muy mal sentirme siempre cansada. Me da culpa escucharme a mi misma decir que necesito dormir, o que siento cansancio en todo el cuerpo. Pero después mi otro yo (el despreocupado) me dice: "Pará, si vos no le hacés mal a nadie estando cansada, ¿para qué carajo te preocupás?". Ahí nomás, el yo que se siente culpable quiere empezar a discutirle a mi yo tan despreocupado, y se pone en guardia. Pero al intentar largar la primer frase, lo esperable.

Para qué, mejor no, es casi una pérdida de tiempo, no tiene sentido. Aparte, qué fiaca. Estoy cansada, y no le hago mal a nadie. Mejor me acuesto a dormir. Es que anoche me quedé hasta las mil y quinientas leyendo, siento que un camión me pasó por encima y no, de verdad, te juro que no doy mas.

sábado, 14 de febrero de 2009

viernes, 13 de febrero de 2009

¿Palermo sí?

Hace exactamente una semana, salía del trabajo a las ocho de la noche. Había arrancado a las nueve de la mañana, había hecho demasiado calor, varias cosas me habían salido mal en ambos trabajos, y para colmo me había venido. Me dolían los ovarios.

Caminé apretándome la panza mientras pensaba que en veinticinco minutos estaría tirada en la cama, empiyamada y mirando algún programa berreta de cocina (mi actividad favorita cuando me duele la panza). Mientras caminaba en dirección a la Plaza Cortázar, empiezo a escuchar gritos de gente. Pensé que era un grupo musical tocando, o una murga ensayando, pero cuando doblé y enfilé a la parada del 55, me di cuenta que esos gritos provenían de una calle cortada, donde algunos vecinos de Palermo se manifestaban con pancartas blancas que rezaban: "Macri limpiá nuestra ciudad" y burradas por el estilo.

Y digo "burradas", porque mientras trataba de averiguar por dónde podía tomarme el colectivo, el grupo manifestante arrancó con un cántico.  Al principio me costó entender qué decían, pero cuando finalmente lo comprendí, se me erizó la piel.

Vecinos de Palermo (en unísono dudoso)
¡Palermo sí! ¡Salada no!
¡Palermo sí! ¡Salada no!

Miré a los vecinos, y casi como un reflejo, me salió una semi sonrisa de indignación. Una vecina se me acercó y me miró, esperando no sé si una felicitación o una trompada.

M. (Una Ramera)
¿Por qué protestan?

Vecina
Porque quieren hacer peatonal Honduras y dejar
que los puestos de venta se instalen ahí.

M. (Una Ramera)
¡Es una payasada!

Vecina
¿Viste? Por eso estamos acá, protestando porque
si convierten Palermo en La Salada no va a haber más turismo y...

M. (Una Ramera)
No. Una payasada es esto que están haciendo ustedes.
¿No te parece una locura? ¿No te resulta demencial
que estén protestando porque no quieren que la gente trabaje acá?
¿En qué mundo estás viviendo vos que pretendés negarle
a otro la posibilidad de laburar?

La vecina me miró en silencio durante unos diez segundos que se hicieron eternos, con una mueca incompresible en el rostro, y después, como si nada, alejándose de mi y arengando al resto, comenzó:

Vecina
¡Palermo sí! ¡Salada no!
¡Palermo sí! ¡Salada no!
¡Palermo sí! ¡Salada no!
¡Palermo sí! ¡Salada no!