martes, 7 de abril de 2009

Mi nueva compañerita

Dedicado a mi amiga Lulú.

Hace poco menos de una semana, una desgracia ocurrió en mi vida: mi amiga Lulú, compañera de la productora, sería reemplazada por otra. Pensé que el mundo se me caía encima: no es frecuente que logre lazos amistosos en el trabajo, y con Lulú habíamos adquirido una capacidad extraordinaria para criticar a los demás con sólo mirarnos, y yo había empezado a entender que el vegetarianismo no es tan grave como suena (esto último se traduce en: comí ensaladas durante varias semanas, y no morí).

Apenas llegó su reemplazo, supe que algo no andaría bien. Era un día caluroso, y ante mis ojos se paró una personita chiquitita, flaquita e insulsa. Esos son sólo detalles comparados con su indumentaria: estaba completamente vestida de negro. Y esto también es un nimio detalle, si consideramos lo crucial de la cuestión: estaba super recontra hiper mega archi maquillada. Y no, yo no confío en las mujeres que se maquillan demasiado.

Lulú, que es un angel de persona, primero me increpó y dijo: "No te hagas amiga. Pero no la trates mal, porque mala no es". Y no. Lulú no se equivocaba. Precisamente, maldad no es lo que tiene mi nueva compañerita (que dicho sea de paso, es íntima amiga de esta impresentable). Lo que tiene mi nueva compañerita, el verdadero problema, la verdadera causa por la que jamás seré su amiga es, básicamente, y para no dar mas rodeos, que es una boluda full time.

No lo digo por decir. Ni tampoco lo digo porque se haya pedido para almorzar medio tomate y haya ingerido un cuarto. Lo digo porque es verdad. Lo digo porque el primer día que estuvo sola, sentada frente al teléfono, tuvo una inquietud que podría clasificarse como "particular" (por no decir idiota): cuando se quedó solita, llamó a su jefa al interno correspondiente (su jefa, mi amiga, la inoperante) y le dijo, seria y acongojada: "D: si tengo que ir al baño o estoy en el baño y suena el teléfono, ¿qué hago?".

Vale decir: tiene veinticinco años y es graduada universitaria.

La odisea recién comienza.

Lapidaria

Desconfío de las mujeres que se maquillan mucho en la mañana y de los hombres que usan campera de cuero.

Ampliaré

(en cuanto se me caiga media idea, claro)

lunes, 30 de marzo de 2009

Del asco, ni para título me quedó

Que faltes un día al trabajo porque tu hija de veinticinco años tiene una gripe tranquilísima, me parece un poco mucho, pero bué, capaz lo acepto.

Ahora, que al día siguiente tu hija de veinticinco años venga a usar el baño de la oficina y manche el inodoro, me parece el extremo de la suciedad, es la prueba fehaciente de que no sólo sos una inoperante, sino que además criaste una hija pelotuda (y mugrienta). Porque querida, errarle al inodoro, es algo que deberías haber dejado de hacer hace cantidad de años.

Cópense chicas, no sean desubicadas.

sábado, 28 de marzo de 2009

Amén

Hace aproximadamente dos horas que la paz hogareña se ve interrumpida por la lectura feroz y a un nivel inhumano, de una cantidad interminable de salmos en los que "Reino de Dios", "Aleluya", "Dios está conmigo", "Cielo" y pavadas por el estilo se repiten sin cesar.

Todo bien vecinos, pero dejen de invadirme con su prédica mortal de fe inagotable.

Me están cansando. Y lo advierto: si llego al límite del hartazgo, no hay dios bondadoso ni reino de los cielos que los vayan a salvar de la cantidad de patadas en el ojete que voy a proceder a darles.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Coquetos

Ciertos accesorios me parecen tan espantosos, que me generan una violencia irrefenable. Podría, sin ningún problema ni culpa alguna, golpear violentamente a todos aquellos que, por ejemplo, se empeñan en usar la "sobaquera" pensando que es un accesorio coqueto y práctico.

Para los que no conozcan esta aberración de los accesorios, esto es una sobaquera. No me digan que no es horrible y antiquísimo. Yo veo a un señor con sobaquera y enseguida pienso que volvimos el tiempo atrás y estamos en los setenta.

martes, 17 de marzo de 2009

Un consejo

¿Qué se hace cuando tu novio, como si no pasara nada, te avisa que mañana va a salir por la noche con una chica (que además es alta, divina, inteligente y simpática) pero es sólo por trabajo?

Se agradece la ayuda. A mi solo me salió dar un portazo y putear cada segundo como un viejo cascarrabias.

viernes, 13 de marzo de 2009

¿Cómo se llama la obra?

Acto 1: A las diez en punto, ni un minuto más ni un minuto menos, me espera un cliente en la oficina. A las nueve y cincuenta y cinco, ni un minuto más ni un minuto menos, procedo a abrir el primer ojo.

Acto 2: A las doce del mediodía se corta la luz en la productora. Pierdo un trabajo que venía haciendo desde ayer y que demora quince horas en hacerse. Voy a tener que trabajar el fin de semana. Sábado y domingo.

Acto 3: Entro corriendo al hogar ramero, dspuesta a piyamear y tomar mates en el patio. No hay yerba. El señor que vive conmigo, duerme. Encuentro una cucaracha semi muerta. Me entero que me aumentaron las expensas. Y para cerrar, veo al pasar, mientras busco no sé qué alimento en la alacena, excremento de rata.

¿Cómo se llama la obra?

Viernes 13 se llama chicos, VIERNES 13.

Y la reputísima madre que lo recontra mil parió.