jueves, 1 de octubre de 2009

A la hoguera

M: Ok. acabo de utilizar la palabra "churro" en referencia a un señor.
Perro: Sos tu abuela. Con eso y el té de boldo, ya te mando para el geriátrico.
Yo: Ay boludo, soy RE adicta al té de boldo. Qué desastre. Me falta comprar un gato y ya puedo morir.
Perro: Y andar en "batón" todo el día.
Yo: Bueno, ahí merezco la hoguera.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Un burrito, el caballito

"Me da una bronca tremenda cuando la gente dice andé en caballo. No se dice andé en caballo. Está mal dicho. Se dice andé a caballo. ¿Cómo van a decir andé en caballo? A caballo, andé a caballo. Mirá que hay gente bruta. Andé en caballo, por favor..."

Un jefe, ante mi mirada atónita.

El regreso de la colgada

"Cuando todavía era muy chica, mi tía viajó a Japón, y cuando volvió me trajo de regalo una Kodak Instamatic con estuche de cuero. Creo que ese fue el principio.
El regalo vino con dos rollos que se acabaron enseguida, pero no me di por enterada y seguí durante mucho tiempo sacando fotos por el gusto de hacer click".

lunes, 28 de septiembre de 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

Caída

Esta semana trabajé tanto, que cada vez que tuve un ratito libre, me dormí unas lindas y reparadoras siestas. Ayer me subí al colectivo a las nueve y media de la noche, había pocos asientos libres. Elegí uno del medio, de los que son de a dos, lado pasillo. Apenas apoyé la cabeza, me fui a jugar al mundo de los sueños. Pero no pude disfrutar demasiado, porque apenas diez cuadras mas tarde, me desperté, cayéndome al piso, mientras el colectivo doblaba. La vergüenza que me dio fue tanta, que me levanté rapidito, toqué el timbre y bajé. De fondo se escuchaban todavía los ecos de las carcajadas de mis compañeros viajantes.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La última cena

Llegué a casa a las dos y media de la mañana, después de trabajar dieciseis horas nonstop. En la mano tenía una bolsita de la estación de servicio, donde había comprado una ensalada. Fui a la habitación, me puse el piyama, prendí la tele y le di play a un capítulo de Six feet under. Mientras pasaba la apertura fui a la cocina, condimenté mi cena directamente en la bandejita donde venía, me serví un vaso de jugo y fui a la habitación, dispuesta a comer y luego dormir.

El timing fue perfecto. Apenas me senté en la cama empezó el capítulo. Por primera vez en varias horas, sonreí.

El capítulo comenzaba con una señora de cuarenta y algo, que llegaba a su casa, se cambiaba la ropa por una mas informal, abría una bandejita de comida y se sentaba frente al televisor a comerla. Se llevaba un primer bocado a la boca, se atragantaba, y se moría. Tardaban mas de una semana en encontrarla.

Dejé de comer en ese instante.

martes, 22 de septiembre de 2009

Otra oportunidad

M: ¿Y? ¿Cómo fue la segunda cita?
A: Bien.
M: ¿Y el entusiasmo dónde está? Contame qué pasó, así me río y voy a contarle a la gente del blog.
A: No, me porté bien. Hice lo que me dijiste: traté de ser yo misma, pero sin irme tanto al carajo.
M: ¡Entonces estuvo bien!
A: Sí.
M: Ok, estás medio boluda. ¿Qué pasó?
A: Bueno, no me retes. Le dije que era RRPP.
M: ¡No! Me muero me muero me muero. ¿Se lo dijiste en serio o en chiste?
A: Se le dije en chiste, pero como no lo entendió tuve que explicarle y ahí perdió la gracia.
M: Mamita, pobre, él no tenía ni idea, ¿no?
A: Y no boluda, si ya te dije. Es todo fino y delicado. Imaginate la cara que puso. Yo dije todo rápido y junto, para que no se entendiera bien.
M: Claro, onda rapiditarendidorapeterayputa.
A: Ahora posta, no me va a llamar mas.
M: ¿Pero al menos se rió?
A: Sí, eso sí. Soy como su payasito.
M: Bueno linda, peor es nada...
A: ¿Estamos hablando de vos?
M: Te detesto.