Anoche el señor que vive conmigo estaba enojado porque yo le había dicho Don Cosme. También le había informado que cada vez que hiciera o dijera cosas relacionadas directamente con un señor de setenta, le volvería a decir Don Cosme. Don Cosme, que no es ni lerdo ni perezoso, se propuso vengarse de mi amoroso chiste de la peor manera que existe: persiguiéndome por el hogar con un encendedor en la mano. Y yo me puse a llorar.
Don Cosme se palmeaba la panza mientras se reía, una vez más, por mi absurdo miedo al fuego.
Don Cosme (llorando de la risa)
¿Me explicás por qué le tenés miedo al fuego?
Hagamos una pausa. Yo no le tengo miedo al fuego en sí mismo. Tengo miedo a que se quemen cosas. No puedo prender una hornalla con un encendedor porque seguro me quemo, no puedo dejar un almohadón cerca de un caloventor porque seguro se quema, no puedo prender el horno desde arriba (tengo que hacer cuerpo a tierra) porque seguro me quemo, no puedo prender el calefón con un pedazo de papel porque seguro me quemo. El problema no es el fuego. El problema es la quema que produce el fuego.
Una Ramera
No te voy a contar porque te vas a reír.
Don Cosme
Ok
Ahí me enojé yo. Es sabido: si alguien dice que no contará alguna anécdota porque produciría risa, lo obvio es que muere por contarla, pero necesita insistencia por parte del interlocutor.
Pero como no sé enojarme con Don Cosme (o son enojos de treinta segundos máximo), me acosté al lado de él y acerqué mi boca a su oído.
Una Ramera
Porque una vez casi incendio mi casa.
Don Cosme abrió los ojos como dos huevos duros, se alejó de mi y me lanzó una mirada fulminante. Supongo quería resultar desafiante, aunque se lo notaba temeroso.
Una Ramera
¿Viste que arriba del microondas de mi casa
hay un mueble de madera?
Bueno, hace muchos años mi mamá se había enojado
conmigo no me acuerdo por qué.
Como yo quería amigarme estaba tratando de hacer Buena letra.
Así que el día de San Cayetano le preparé una sorpresa.
Viste que mi mamá cree en esas cosas…
Armé un altarcito con unas estampitas,
una estatuita y prendí una velita
Don Cosme
No
Una Ramera
Sí. Puse todo arriba del microondas y me fui a
escuchar música a la habitación.
(Don Cosme reía a carcajadas). No te rías. Al rato bajé…
no te rías… y había olor a quemado y fui a la cocina.
No te rías. Y había humo… ¡¡no te rías!!
Y el mueble estaba negro… no te rías.
Don Cosme (riendo, claro)
¿Y qué querés que haga?
Una Ramera
Andá a cagar.
Y me fui a la cocina, a reírme a carcajadas yo también.