jueves, 18 de diciembre de 2008

Ciruela, Ciruela, Manzanita

Además, Camioncito tenía una obsesión que es muy del conurbano bonaerense: hacerse millonario de un día para el otro, sin hacer el mínimo esfuerzo. Yo era testigo de todos sus planes empresariales, que nacían en el sillón negro gastado frente a la computadora y morían ahí mismo, abandonados, olvidados, archivados en carpetas en el mismo sillón, en la misma computadora. Aquellos planes que gozaban de mayor suerte, en vez de morir encarpetados, iban a parar al fuego de la parrilla, y por lo menos su utilidad se disfrazaba de asado: para mí, habían cumplido su misión en la tierra.

Pero un día, Camioncito descubrió que todos sus planes para hacerse mágicamente millonario tenían algo en común: por mínimo que fuera, requerían de un mínimo trabajo de su parte. Y, entonces, una tarde, mientras caminábamos por el centro de Ramos Mejía, encontró la solución a sus problemas: el BINGO.

A partir de ese momento perdí un novio y encontré un adicto a las maquinistas tragamonedas. Iba todos los días, y se quedaba sendas horas meta ganar dos pesos y perder cinco. No se rendía, sentía que su suerte cambiaría de un momento a otro, y para no perder ese momento, prácticamente mudó sus petates a la puerta del establecimiento y se quedó ahí desde que abría las puertas hasta que lo barrían los chicos de limpieza, como si fuera una bolsa de basura llena de vasitos de plástico vacíos.

Yo lo acompañaba. No voy a negarlo. Algunos días me aburría como un hongo y me ponía a criticar a las viejas pintarrajeadas o a los viejos que, con un vaso de whisky en la mano, sentían que estaban en Las Vegas cuando en realidad estaban jugando a la ruleta electrónica en Ramos Mejía. Otros días me prendía con el juego, pero como siempre perdíamos me desanimaba rápidamente. Lo bueno es que el dinero no era mio.

Un día estábamos en casa, tranquilos, echados en el sillón viendo una película. Yo le había pedido encarecidamente que nos quedáramos en casa un día, que dejemos de perder dinero en ese lugar lleno de personas olorosas y sin bañar. Y él, que en el fondo era un ser muy bueno, me había dado el gusto. Pero a las pocas horas, un poco más un poco menos, vi que Camioncito estaba inquieto, transpiraba, se paraba, se sentaba, se acostaba... "Andá si querés, yo me qued...". No terminé la frase que Camioncito había desaparecido.

Exactamente dos horas más tarde Camioncito abrió la puerta de mi casa. Estaba pálido. Tenía la remera rota y el pelo revuelto. Las manos le temblaban. Me levanté y lo miré fijo, en silencio, pidiéndole que me explicara qué carajo le pasaba.

Camioncito
Gané dos mil pesos.

Yo me alejé, incrédula.

Camioncito
Me los robaron a dos cuadras del Bingo.

Lo abracé y por dentro agradecí. Gracias al siniestro, Camioncito no se atrevería a volver al Bingo. Y, entonces, lo obvio.

Camioncito (acercándose a mi oído)
Tengo la fija. Esa máquina tiene un montón de mosca.
Pedile $100 a tu vieja y volvemos ahora.

11 comentarios:

Diego dijo...

Por un momento pensé que Camioncito se ponía una agencia de apuestas clandestinas, o un bingo para viejos en la casa, y te iba a usar de niña cantora.

Viste, al final fue considerado con vos y se llevó el vicio al bingo.

natanael amenábar dijo...

O un puterío.

Mariano dijo...

Viendo el post de abajo y este, la conclusión es evidente.
Con Concu podés cantar bingo.

JuLiEt@ dijo...

jajajajajjajaja "pedile 100 a tu vieja", che camioncito era un paquete de aquellossssssssssssssssssss.

Ramera, mirá que salí con giles yo, peor creo que Ud es una loable competidora...

Dónde anda el camión ahora?

Daria dijo...

LUDÓPAAAAATA!!!!
Igual la palabra no deja de ser linda, no?

Daria dijo...

Igual, gracias a las tragamonedas yo conocí las Europas 2 veces. Así que bueno, nada eso. Que tengo un sentimiento encontrado.

M. (Una Ramera) dijo...

Diego: sí, y me arrastró con el!

Natanael: No, a Camioncito no le gustaban mucho los puteríos!

Mariano: Sí, bueno, eso puedo discutirlo!!

Julieta: Ya contaré qué fue de Camioncito.

Daria: Camioncito te va a ir a buscar para que le digas el secreto. Yp que vos, me escondo.

Besos

el_iluso_careta dijo...

jajaja me hiciste acordar viejas épocas...
escuchando Rita Lee - Lanza Perfume

YZ dijo...

nunca entendi bien donde termina y empieza el conurbano bonaerense...

M. (Una Ramera) dijo...

Iluso; dejá de ir al bingo!!

YZ: no es lo importante!!!

besos

el_iluso_careta dijo...

hace años que dejé todos los vicios....
boy george- el juego de las lagrimas