miércoles, 11 de noviembre de 2009

Depresión I

La semana pasada tuve algunos días de depresión extrema: me sentía sola, desdichada, fea, miserable, inútil, estúpida, lloraba por cualquier cosa (cuando me hablaba el kiosquero, cuando descubrí que se había roto la luz de la cocina y, créase o no, cuando escuché un chiste en una sitcom de los ´80), andaba como un trapito de piso usado y desvencijado, era la sombra (una sombra muy venida a menos) de lo que siempre fui. Durante esos días lo único que me mantenía viva era contar las horas que me faltaban para llegar a casa, ponerme un jogging y la peor remera y hundirme en el sillón a llorar por mi apestosa vida.

El miércoles, cuando llegué a casa, hice el ritual tan esperado: me enrodeté el pelo, me puse el jogging gris que está estirado en las rodillas, una remera que dice "Villa Carlos Paz 1990", calcé las ojotas naranjas, y fui a la alacena a buscar alimentos chocolatosos y engordantes que me recordaran que, a pesar de todo, siempre nos quedará la deliciosa comida. El horror. Los paquetes de galletitas Melba habían desaparecido por arte de magia, las madalenas rellenas con dulce de leche se habían evaporado, y un tarro con galletitas de agua me miraba, expectante, sintiendo que era su oportunidad de lucirse. Pobre tarro, me miraba con esos ojos llenos de esperanza que tienen los chicos gorditos que en la primaria son elegidos últimos en la formación del equipo de fútbol. Le pedí perdón mentalmente, le dije que otro día sí, que si quiere puede acompañarme la próxima vez que coma arroz con atún, pero ahora no, no podía estar tan deprimida y encima ponerme a comer galletitas de agua. De eso a la muerte hay un cuarto de paso.

Decidí salir al supermercado. Cuando estaba llegando a la puerta de entrada, me vi en el espejo. No había manera de que yo saliera asi a la calle. Asi que entré, y me puse un bucito azul, deportivo, que me queda medio corto de mangas y que además está un poco manchado con la pintura fucsia que usé en el living. "Ahora sí", me dije, confundiendo todos los parámetros que separan el buen gusto de la ridiculez, la moda de lo bochornoso, la vida con la muerte. Y salí.

Mientras caminaba saludé al kiosquero (que se llama como el señor que vivía conmigo, es una linda manera de tenerlo siempre presente), al peluquero (un señor divino que siempre me dice que tengo el pelo lindo, pero esa vez esbozó un sencillo "Hola") y al chino del super (un gordo gigante que se la pasa diciéndome "Señora"). Entré al establecimiento, y mientras agarraba una de las canastitas que sería colmada de basura comestible, los vi: a escasos diez metros, la pareja mas perfecta del universo se aparecía ante mi, un ser en joggineta, buzo corto, rodete y ojotas naranjas. Él agarraba dos latas de arvejas y hacía malabares, ella se reía, él dejaba las latas y le daba un beso. Se abrazaban, sonreían. Eran lindos. De esas parejas que dan envidia. De esas parejas que uno sabe que nunca tendrá. Me quedé parada mirándolos, odiándolos, sintiendo ganas de revolearles un par de latas de tomates, partirles un sachet de leche en la cabeza, batir una Doble Cola y bañarlos hasta que queden pegoteados. Y mientras yo pensaba en estas cosas, mientras descargaba una furia demencial de manera imaginaria, mientras armaba trincheras mentales, mientras libraba una guerra contra el amor, la veo. Ella se acercaba a mi, lentamente, y yo sentía las lágrimas que lentamente iban inundando mis ojos, y no pude moverme, no pude correr por mi vida, no pude, porque no tuve tiempo.

La mina: Hola M, ¿Cómo andás tanto tiempo?
El tipo: Hola M, ¿Cómo va?

Frente a mi, o a lo que quedaba de mi, a esa sombra venida a menos de lo que alguna vez fui, en el super chino de la esquina de mi casa, se me aparecían ellos: la ex de mi ex y su marido.

Continuará...

19 comentarios:

gitargirl dijo...

dear M: esta entrada tiene una comicidad tipo buster keaton. saludos!

Maite dijo...

Hoy no es uno de esos días con muchos post?? que siga...

El gato vagabundo dijo...

Mirá... yo era de los que bailaba en el supermercado con su novia. Me casé con esa novia. Y ya no bailo ni hago malabares.

¿Porque digo esto?

Porque mañana volveré posiblemente a bailar como un rídiculo entre las gondolas. Mañana probablemente alguien te haga malabares con dos pomos de mostaza mientras te encontras con la ex de tu ex en ojotas naranjas y rodete.

Y acordate de esto: No hay jogging que oculte la belleza, ni vestido de noche que haga magia. Nada puede ocultar lo que realmente somos.

Arriba, vamos. Unas buenas donuts bañadas en chocolate, y estamos para salir a matar.

Beso

LeO dijo...

El arroz con atún es la solución a todos los problemas (incluso el de la exclusión de las pobres criollitas).


Lo mejor es que pueden estar almacenados durante años en tu alacena y evitarte estos encuentros cercanos del 5° tipo (el kioskero, el peluquero, cajero, malabares y éste)

Natalia Alabel dijo...

Un panorama desolador! Decime que la segunda parte termina bien...

Malhumoretti y Neptuno dijo...

NOOOOOOOOOOOOO, teremendo!

mariana dijo...

Vos hace malabares con huevos frescos. Siempre cabe la posibilidad de que alguno se te escape de las manos y caiga directo en su cabellera. (pss, afina la puntería :P)

M, el gato vagabundo sabe... ;D

Besos y abrazos!

ger dijo...

mejor eso que el ex con la esposa

la próxima considerá comerte las galletitas de agua y no ponerte melancólica en un supermercado :P

Andre dijo...

M: en estos casos lo mejor es dormir, dormir y dormir.
ya pase varias depresiones y eso fue lo unico que me ayudo, comer no sirve porque empeora el cuadro, tenes que dejar que el tiempo pase y un dia te vas a levantar y te vas a sentir angelinaa jolie y vas a romer mas de un corazon!

Morocha dijo...

M:
Prestá atención al comentario de El Gato Vagabundo.

Caballero...sabias palabras las suyas.

Lucas.- dijo...

Tenes que salir con granadas de fragmentación en la mano.

Minerva dijo...

ayer mismo estuve en una situación muy similar. Hoy estoy pum para abajo.

V de Buena dijo...

Yo creo que dentro de lo chota que te pudo haber parecido la situación a simple vista, puede interpretarse como un encuentro providencial... una señal, una evidencia, una buena razón para salir del letargo: despues del Señor que vivía con vos hay vida, y está buenaaaaa! Mirala a la ex ex revolenado latitas de felicidad! Yo creo que deberías haber sacudido la Doble Cola y festejar al mejor estilo automovilista!

Claudio Gabriel Tomasello dijo...

Por qué no pensar que esa foto larga de esos minutos de felicidad sean a consecuencia de que la ex de tu ex es la ex te tu ex.
Pensándolo así, si después del señor que vivia con ella, la mina pudo llegar a ese estado, esás a un instante de hacer tu propia foto.
Me enredé un poco, pero creo que se entiende. Se ve que la felicidad llega despues de tu ex.

Te quiero, M.

NaranjaV dijo...

Igual detras de esas parejas felices hay obstáculos, siempre hay obstáculos. Por ejemplo que él se vaya al otro lado del mundo por un año, y en una de esas para siempre. :(

Laura dijo...

Aplaudimos las palabras del Gato Vagabundo (ehhh... ¡gatttooo!) y no necesariamente tu atuendo se podría relacionar con tu ánimo. De hecho, podrías haber tenido una jornada de plena guerra pasional, y te tapaste con lo primero que había para salir a buscar comida y paliar el bajón de energía. Pensalo.

Agustin dijo...

Hay momentos y momentos mujer, de eso se bastante.
Lo que me llamó la atención es que a este post lo llamaste "Depresión I". Hay un parte II de este episodio, o te previsorás futuros hechos depresivos?
Espero que la primera opción sea la acertada.

Agustin dijo...

Y agrego algo.
Estoy leyendo el libro Moby Dick, en su versión original, lo cual es interesante por sus palabras y formas verbales en inglés antiguo antiguas, además de su jerga marinera... O sea, es un parto leerlo, a pesar de los cual logro rescatar algunas de sus ideas.
En un momento, el protagonista plantea que uno de los grandes errores de los ricos, es tener chimenea en sus habitaciones, ya que el confort, cuando es completo y constante, deja de sentirse confortable, por decirlo asi.
Que mejor que eso, es poder disfrutar del pasar del frio de una ventisca al calor de una cama, o el estar tapado hasta la nariz, y con esta fria, ya que entonces podemos disfrutar del confort que tiene el resto de nuestro cuerpo gracias a la diferencia que hay.
Desde ya que como consuelo pobre, pero la vida esta llena de altibajos, y son los bajos los que nos permiten apreciar los altis.
Pensá esto la proxima vez que pasees con alguien en un super.

M. (Una Ramera) dijo...

gitagirl: eso es un lindo elogio!!

maite: no no. yo jamás hago muchos post en un día, al menos no en este blog!

gato: qué repercusión tuvo tu comentario!! y cómo no reparar en tanta caballerosidad! divino todo lo que dijiste, pero no se preocupen, no estoy mal!!

leo: pero yo necesito comida chatarra cuando estoy triste!

natalia: ahí está la segunda parte

malhumoretti: un momento de choterismo total

mariana: ay, qué linda, me encantó tu idea

ger: ni en pedo. galletitas de agua es muerte

andre: me resisto. yo vivo a dieta, y el único momento donde no le pongo freno a la comida y la justifico, es cuando estoy triste!!

morocha: MUY caballero el gato!

lucas: no no. tengo que dejar de estar triste!

minerva: vamos querida, levante!

v de buena: bueno, algo así sucedió

claudio: te entendí perfectamente, y es lo que me reconforta. yo tambien te quiero!

naranjaV: empezá a ahorrar, entonces

laura: sí, podría haber sido eso, pero no lo era, y soy MALISIMA actriz

agustín: ahí está la segunda parte. y sí, voy a tratar de recordar esto cuando vuelva a pasear con alguien por el super. por ahora, está difícil, pero ya va a llegar!

besos! y vayan a leer la segunda parte que es larguísima pero está buena!