Alumna 1 (al borde de las lágrimas): A mi... lo que me pasa es que me emociona. De verdad me emociona. Pensar que cada una de esas pinceladas las dio Paul Klee, o Pollock. O que Picasso estuvo frente a ese mismo cuadro que yo. Es intenso, mueve todas mis emociones... no puedo explicarlo muy claramente. Pero es emoción, básicamente emoción.
Alumna 2 levanta la mano.
Profesora: ¿Querés agregar algo?
Alumna 2 (con cara de frígida): Bueno, ese es el fetiche de la obra de arte. Porque en realidad (inserte aquí algunos ademanes de maestra ciruela) nadie sabe a ciencia cierta si esas pinceladas las dieron Pollock o cualquier otro. No tenés idea si es un original o no. No podés conmoverte frente a algo que no sabés si es verdadero.
Alumna 1: Eh... pero... a mi me emociona igual.
Alumna 2: Bueno, para mi es una pavada lo que te pasa.


