miércoles, 9 de julio de 2008

La usurpadora

Existen muchos ejemplos de películas con la temática “intercambio de cuerpo”. La mayoría envuelve madre e hija, hermana menor y hermana mayor, mujer y hombre. Son películas que se preocupan en demostrarle a la madre cuánto sufre su hija adolescente, o al hombre cuánto duelen los ovarios, una vez al mes.
Son películas con moralejas empalagosas sobre las relaciones humanas, el amor fraternal, filial o romántico. En casi todas se explota la comedia y los personajes se atoran con tanto aprendizaje obtenido en el largo camino hacia la comprensión del otro. Asquean. Pero vamos, ¿quién no se divirtió viéndolas?

Jugar a estar en el lugar del otro fue siempre fantasia recurrente que me invade, prácticamente, desde que tengo memoria. Cuando era niña y mi amiga Eugenia se quedaba a dormir en casa, moríamos por sobrevolar, en forma de moscas, las conversaciones de los varones de la escuela, para ver si Mauro gustaba de ella, para saber si Martin iba a tranzar conmigo el sábado. Sin embargo, y a pesar de nuestros múltiples deseos a estrellas fugaces, velas de cumpleaños y pestañas caídas, nunca pudimos volar entre los varones. Y mucho menos ponernos en el lugar de alguno de ellos. Nunca pudimos meternos en su cuerpo. Nunca pudimos saber qué se siente ser otra persona.

Años más tarde, me encuentro escribiendo estas palabras en una madrugada fría y llena de insomnio. La preocupación que tengo es casi unsalubre. No me deja dormir. La sospecha se está confirmando. Las evidencias están en la mesa, en la cocina y en el jardín. Porque señores y señoras, aunque me aterrorice decirlo, sospecho que tengo una vieja metida en el cuerpo.

Durante el día no es tan evidente. Salvo por esos pantaloncitos de vestir y esas botitas cualunques que me estoy poniendo para ir a trabajar. Y por la horrible costumbre que adquirí de llenarme de ira si un caballero no me deja pasar en la fila. O por el hecho de que siempre bajo del transporte con alguna chuchería inservible que le compré al vendedor paraguayo del 42.

Pero lo peor viene después. En la parte del día en que una ama de casa de batón y ojotas se apodera de los hilos de mi cuerpo y me maneja como una marioneta. Primero me lleva al supermercado. Una vez ahí me hace comprar leche, carne, frutas y verduras. No me deja comprar papas fritas ni cereales de chocolate. Compara precios y sabe si tal o cual cosa aumentó. Busca ofertas. Compra paquetes de harina para hacer pizza que vienen adosados con una crema antiarruga pegada con cinta adhesiva. Toca la fruta, prueba una uva, pide lechuga, se arrepiente. Me lleva por esas góndolas que uno ni siquiera sabía que existían. Me hace comprar galletitas de agua para matar el hambre entre comida y comida, me entrega cajas de jugos en sobrecitos de los más variados sabores y colores. Hace un mes que en mi casa no hay aceite de oliva y esta vieja rata me dice que el de maíz es igual. Y nunca, pero nunca, me deja comprar gaseosa. Porque es cara y dura muy poquito.

De ahí me lleva al lavadero, donde siempre se pelea con la china porque le perdió una media (que después encuentra debajo de la cama). Luego vamos a la fiambrería y compramos cien de queso, cien de jamón cocido y un pedazo de queso fresco. A veces me hace pasar una vergüenza terrible. Los lunes hay descuentos para jubilados y ella me hace pedirlo (“Es que es para mi abuela, señor fiambrero”).

Cuando la odisea de las compras acaba, empieza la pesadilla del hogar. Esta señora horrenda me hace barrer, cambiar las sábanas dos veces por semana, limpiar el baño ídem cantidad de veces y ordenar toda la ropa que el sucio del señor que vive conmigo deja desperdigada por cuanto lugar haya disponible.

Apenas cobro la vieja que me habita arma montoncitos de dinero, separándolo por rubros (alquiler, expensas, cuentas, monotributo, etcetera infinito punto rojo) y les pone un papelito, el destino del dinero en letra enrulada y un clipcito color rojo. Al abrir el cajón de la cocina para guardar los montoncitos lo encuentra desordenado y sucio. Entonces no tiene mejor idea que vaciar todos los cajones, limpiarlos, repasar utensillos, afilar cuchillos y recordar que tiene que aprender a hacer ravioles para usar esa plancha armarravioles que tiene por ahí tirada.

Después se le da por cocinar para toda la semana. Hace dos docenas de empanadas, dos kilos de milanesa, hierve choclos, acelga y papas, prepara salsas y manda todo, absolutamente todo, al freezer.

Más tarde, cuando ya no tiene mucha energía, se baña y se mete en la cama a ver siempre la misma película. A los veinte minutos, y cuando ya se está quedando dormida, decide despabilarse con un tecito de boldo. Lo endulza con miel. Finalmente se duerme, toda mal doblada, con calor y frío al mismo tiempo, la película a todo volumen, y sueña con su vida adolescente, cuando su madre le lavaba la ropa y la alimentaba a diario.

Casi a la madrugada vuelve el señor que vive conmigo y las cosas se tornan de otro color. Vuelvo a ser una adolescente enamorada y él un señor que reclama alimento. Me duermo tranquila, abrazada al señor, sabiendo que por ahora puedo volver a cenar papas fritas con gaseosa.

Pero en la mitad de la noche, la usurpadora vuelve, y temblando, medio zombie, se levanta y ensaya una especie de ayuda memoria, que señala el comienzo de la odisea del día siguiente: EMPROLIJAR EL JARDÍN.

En algún lugar del mundo hay alguien que está viviendo mi vida: alguien que no llega a fin de mes y que se atrasa con todas las cuentas, alguna vieja que hace meses que no barre y que ni piensa en cocinar. Una vieja enamorada de la vida, que de ama de casa no tiene ni el título. A esa vieja le digo: Por favor, señora buena, apiádese de mi, devuélvame mi vida.

16 comentarios:

¡Jotapé! dijo...

Muy, muy, bueno.

Eso sí, me parece que alguna señora vieja estuvo mirando a los ganadores del Martín Fierro de oro.

Diego De La Calor dijo...

Jejeje, muy muy bueno.

Yo también tengo más cosas de viejo que de joven me parece.

johi dijo...

jajaja, gracias M, me superaste =P...

m obsesiono x el orden, los buenos olores, y por q mi casa tmb combine, pero no por limpiar todo el tiempo, no por las rebajas, si por hacer sentir comodo a novio cuando viene a MI dpto, y por q no m deje todo sucio, pero ya no por q cenamos.
No por pagar enseguida todas las cuentas, pero si todas juntas, si por tener siempre algo de ahorro, y si por poder gastar de mas...

cada dia m confirmo mas q seremos 2eternos adolescentes, je!

Leo dijo...

Por empezar quiero señalar que me pareció un post excelente.

Y respecto a lo que escribiste, no creo que todas esas cosas sean negativas, de hecho hay algunas que me parecen bastante envidiables, ^^.

Sin embargo, algo fundamental a corregir es lo del té de boldo y la televisión a todo volumen, con ese párrafo no pude evitar pensar en mi señora abuela.

Saludos.

ALMITA dijo...

excelente ramerita! muy bueno el post! ... y debo reconocer que me sentí muuuuuuy identificada con lo de los montoncitos de plata para pagar los diferentes gastos del mes! ajajajaja
un beso señora!

M. (Una Ramera) dijo...

Jotape, muchas gracias. Ahora yo digo, de donde sacaron que Lalola es una idea super original??? Hace mil anios que se hacen intercambios de cuerpo en tv y cine!!!! Igual, me encanto!

Diego, gracias tambien. Yo me imaginaba que vos tambien eras medio vejete. Por algo nos quejamos de todo, TODO el tiempo.

Johi, de nada, siempre a su servicio. Yo tambien quiero ser adolescente (y me voy a esforzar para que ocurra).

Leo, gracias. Lo del te lo tengo que eliminar urgente, es cierto.

Almita, la proxima vez que me decis seniora te ahorco!! Gracias por los halagos. Y lo de los montoncitos es lo unico que seguiria haciendo, sino siempre me quedo sin plata!!

Besos! Gracias por pasar!

El gato vagabundo dijo...

Te olvidaste de decir que esa vieja no sale si hace frio, o si llueve. Que prefiere las pantuflas a una salida al cine, y que anda enamorandose de cuanto alcornoque le parezca lindo.

Creo que se trata de algo tipo Codigo X. Una invasion a gran escala. Anularon a los jovenes y combatientes por ancianos que toman leche y comen galletitas frutigran. El problema del transito lento, es culpa de los mismos extraterrestres, para tenernos todo el dia con cara'e poio seco'e vientre.

Dos dijo...

Que mala suerte: se le metió una vieja de mierda !!

A. dijo...

Jaja!! Yo hace tiempo que estoy usurpando cuerpo...
y te cuento que se pone peor eh!!

M. (Una Ramera) dijo...

Gato, será una vieja chota, pero al cine SIEMPRE va. Salvo si llueve o hace frío, claro. Tomo leche y como frutigran, estoy perdidísima!!

Dos, no se preocupe. A la vieja de mierda la estoy echando a patadas en el orto.

A, me niego a pensar que puede ser peor. No voy a llegar a vivirlo. Lo juro.

Por ahora, lo único que digo es que hoy me di cuenta que se me venció la cuenta del teléfono. Una Ramera se asoma...

Besos!

Natalia Alabel dijo...

Loco no se metan con las frutigran!! son lo más!! jajaja! me gustó el post, saludos :)

johi dijo...

las frutigram son geniales y con cafe con leche, como piña.
pero engordan mucho =(...

M: jajaja muy bien!!!! viste?, la vieja se esta yendo =P...a mi m vino mas de telefono y de credit card, bajon =(

M. (Una Ramera) dijo...

Natalia, las frutigran son ricas pero cansadoras!!!! En algún momento vamos a querer volver a los viejos y queridos bizcochitos.

Johi, engordan mucho. Encima parecen inofensivas las hijas de puta!!!
No hay que tener credit card, es un peligro absoluto!!

Beso

YZ dijo...

loco, yo quiero escribir asi, por qué no puedo???

yo tambien tengo un usurpador que me hace tener sueño a las 22 hs
y que ya no habla de sus amigos de conquistas femeninas (o fracasos en todo caso) sino de retenciones y gobierno

M. (Una Ramera) dijo...

yz, vos queres escribir como yo?? Ese es un halago demasiado grande para mi pequeña existencia!!!

Ahora, cuánta razón tienes: hablar de política es alcanzar el nivel más alto de viejitud.

Beso

Wakapinka dijo...

Muy buena entrada, aguda y original. Un bastión de defensa para las que también vivimos en un cuerpo usurpado! Cuando encuentres a la que usa el tuyo, no le preguntás si tiene una hermana? Porque por ahí, es de familia y las muy turras se dedican a robar vidas a dúo! Sospecho que la más vieja de las dos se deleita con mi vida mientras me obliga a sacarme las espinillas de la nariz con una pinza de depilar!